El problema del helio en SLS amenaza con retrasar Artemis 2 y obliga a un posible regreso a VAB

Un contratiempo técnico detectado en el Space Launch System (SLS) ha puesto en duda la fecha prevista para la misión Artemis 2, inicialmente prevista para la primera quincena de marzo. La noche del 20 de febrero, los equipos de la NASA identificaron una interrupción en el flujo de helio en la etapa superior del cohete, lo que llevó a la agencia a preparar el vehículo para abandonar la plataforma 39B, en el Centro Espacial Kennedy, Florida. Si se confirma la retirada al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB), el ajuste debería comprometer la ventana de lanzamiento entre el 6 y el 11 de marzo y adelantar el despegue al menos tres semanas.
Alteración en el flujo de helio: lo que encontró el equipo
El problema surgió durante un escaneo de rutina realizado la noche del viernes 20. Los datos recopilados indicaron un fallo en el paso del helio a través de la etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS), el componente responsable de impulsar el SLS al espacio profundo. El helio se utiliza para presurizar tanques y conductos; Sin este suministro continuo, el sistema puede perder estabilidad y comprometer el propulsor criogénico. El hallazgo se produjo pocas horas después de una prueba denominada “ensayo”, que se había desarrollado sin irregularidades según la propia agencia.
Jared Isaacman, descrito por la NASA como administrador en una publicación en la red X/Twitter, informó que la anomalía “casi con seguridad” afectará el plan original. La necesidad de una inspección detallada impulsa la decisión de revertir: una operación de transporte que devuelve el cohete al VAB para su evaluación y reparación.
Por qué es inevitable eliminar SLS de la plataforma
La reparación del sistema de helio requiere acceso interno al ICPS y otros subsistemas ubicados detrás de placas protectoras y conexiones selladas. En la plataforma 39B no existen estructuras, herramientas y ambientes controlados necesarios para este tipo de apertura prolongada. El Edificio de Montaje de Vehículos ofrece una zona climatizada, equipos de elevación y seguridad adecuada para tratar componentes presurizados, especialmente cuando se trabaja con gases a temperaturas extremadamente bajas.
Posponer la reparación no es una opción. Si el flujo de helio sigue comprometido, el cohete perderá la fiabilidad necesaria para transportar a cuatro astronautas hacia la órbita lunar. Por lo tanto, la NASA prioriza la integridad del sistema, incluso si eso significa modificar el calendario, un procedimiento común en los programas espaciales tripulados.
Impacto directo en la programación de Artemis 2
La planificación incluía cuatro opciones iniciales: 6, 7, 8 y 9 de marzo, con una posibilidad adicional el 11 de marzo. Estas fechas alinean los requisitos de mecánica orbital, la disponibilidad de la tripulación y las reservas de alcance de comunicaciones. Si se confirma la reversión, cada fase del proceso suma días críticos. El traslado de la plataforma al VAB requiere aproximadamente 12 horas de viaje a velocidad reducida. A continuación, se instalan los andamios, se drena el propulsor residual, se presionan las líneas y se reemplazan los componentes del sistema de helio.
Después de la reparación, la agencia repite inspecciones eléctricas, presurizaciones y revisiones de fugas. Sólo entonces el SLS vuelve a seguir el mismo recorrido, en sentido contrario, hasta el 39B. El ciclo completo puede exceder las tres semanas, superando el límite de la ventana de marzo. Por tanto, la oportunidad más cercana es el conjunto de fechas publicadas para abril: 1, 3, 6 y 30. Cada uno obedece a condiciones orbitales que colocan a la Luna en el “ángulo recto” con relación a la Tierra, elemento esencial para la inserción translunar.
Ventanas de lanzamiento alternativas para Artemis 2 y restricciones orbitales
El lanzamiento de un vehículo lunar depende de alineaciones que involucran a la Tierra, la Luna y, a veces, el Sol. La ruta prevista para Artemis 2 requiere que la cápsula Orion alcance una velocidad y una trayectoria capaces de interceptar la órbita lunar con un mínimo consumo de combustible. Si la Luna no está en el punto adecuado, el vuelo necesitará propulsión extra o tiempo de crucero adicional, comprometiendo los márgenes de seguridad de la tripulación.
Además, las comunicaciones con las redes de seguimiento y las condiciones de iluminación durante operaciones críticas, como la separación de escenarios, también entran en la ecuación. Por lo tanto, la NASA define ciclos de disponibilidad llamados “ventanas”. Cuando se agoten las fechas hay que esperar a nuevas oportunidades, como las anunciadas para el mes siguiente.
Imagen: NASA
La tripulación de Artemis 2 y el papel de la cápsula Orión
Cuatro astronautas forman parte del primer vuelo tripulado del programa Artemis a la órbita lunar: tres profesionales de la NASA y un representante de la Agencia Espacial Canadiense. Durante aproximadamente diez días, el cuarteto pretende realizar una prueba completa de los sistemas de la nave Orion, validando las comunicaciones, el soporte vital y las maniobras de alta velocidad antes de regresar a la Tierra.
Orion sirve como un módulo de comando moderno, un sucesor conceptual de las cápsulas utilizadas en la era Apolo. Permanecerá acoplado al SLS únicamente durante el despegue y la primera fase del vuelo; luego, ella guiará a los astronautas sola. La misión, aunque no incluye un aterrizaje, representa la última etapa de pruebas antes de un futuro aterrizaje humano en la Luna. Por tanto, la fiabilidad de cada sistema, incluido el suministro de helio, se vuelve fundamental.
Entidades involucradas y sus funciones estratégicas
Varias instituciones y plataformas conforman el equipo de lanzamiento. El Centro Espacial Kennedy alberga la infraestructura de integración, pruebas y lanzamiento. El Edificio de ensamblaje de vehículos permite el apilamiento vertical del SLS y ofrece un entorno controlado para las correcciones. La plataforma 39B, herencia del programa Apolo, fue adaptada para dar cabida a la nueva generación de cohetes de la NASA.
En el ámbito de la gestión destaca Jared Isaacman, mencionado como administrador de la agencia en la nota pública. Su declaración en X/Twitter anticipó que es casi seguro que la extensión de la reparación afectaría la ventana de marzo, preparando a la comunidad espacial para el cambio de cronograma.
Próximos pasos hasta confirmar la nueva fecha
La NASA informó que los equipos continúan “solucionando problemas”, término utilizado para el conjunto de diagnósticos adicionales que determinan la raíz del fallo en el suministro de helio. Cuando concluyan la investigación, la agencia publicará el cronograma de reversión, la duración estimada de la reparación y la reubicación del vuelo dentro de las opciones de abril. Hasta entonces, la agencia mantiene el SLS en una configuración segura en la plataforma, a la espera de autorización para iniciar el traslado nocturno al VAB.
Si la operación de retirada se produce esta semana, la primera nueva oportunidad concreta de despegue será el 1 de abril, la entrada inicial en la serie de ventanas alternativas enumeradas por la propia agencia.
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